jueves, 30 de enero de 2020

EL ÁRBOL DE LA PAZ DE WANGARI


                                   

Desde el Departamento de Biología y el Programa Aldea se ha trabajado con el alumnado en la figura de Wangari Maathai con motivo del día de la Paz, el 30 de enero, creando El árbol de la Paz de Wangari, que servirá también para reivindicar su papel como primera mujer africana en recibir el Premio Nobel de la Paz en 2004 por su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz.

Wangari Muta Maathai (Nyeri, 1 de abril de 1940- Nairobi, 25 de septiembre de 2011), fue una bióloga, política y activista ecologista y feminista keniana. 


En 1977 fundó el Movimiento Cinturón Verde (Green Belt Movement), por el que obtuvo en 1986 el Premio al Sustento Bien Ganado. Fue elegida miembro del Parlamento de Kenia (Cámara Baja de la Asamblea Nacional) donde ejerció como ayudante del ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales durante el gobierno del presidente Mawai Kibaki entre enero de 2003 y noviembre de 2005. También formó parte del Consejo de Honor del Consejo para el futuro del mundo. Maathai fue también la primera mujer de África Oriental en obtener un doctorado.


"Pronto se hizo obvio que la política estaba en juego de nuevo. El partido en el poder no me quería en el parlamento y habían ingeniado un modo de evitar que llegara hasta ahí. Decidí luchar de nuevo llevando a juicio a las autoridades y desafiando sus motivos para descalificarme, ya que sabía que eran completamente ilegales. El tribunal se reunió a las nueve en punto de la mañana un sábado, pero se me pidió que llevara los papeles de mi candidatura por la tarde de ese mismo día a Nyeri, que está a tres horas en coche desde Nairobi. Viendo que me sería imposible estar a tiempo para la hora límite si iba en coche, unos amigos contrataron un avión para llevarme a aquel sitio llamado Nyeri tan pronto como el juzgado diera su veredicto. Cuando el juez dictó su sentencia final, incapacitándome para presentarme al parlamento, ya era casi mediodía. Incluso en avión y con un veredicto favorable, hubiera llegado a Nyeri demasiado tarde. Mi caso, como muchos otros, demostraba la falta de justicia que era frecuente en ese momento en Kenia, lo que me condujo a implicarme en el movimiento prodemocracia. Una vez más, había perdido en el juzgado. No iba a poder ser candidata"

-Wangari Muta Maathai – Unbowed, pp. 161.


"Pese a haber sido una mujer con educación superior, no me pareció nunca raro trabajar con mis manos, a menudo de rodillas en el suelo, junto a campesinas. Algunos políticos y otras personas en los años ochenta y noventa me ridiculizaban por hacerlo, pero yo no tenía ningún problema y las campesinas aceptaban y apreciaban que estuviese trabajando con ellas para mejorar sus vidas y el medioambiente. Después de todo, yo era una niña más de la misma tierra. La educación, si algo supone, no debería alejar a las personas de la tierra, sino inculcarles más respeto por ella, porque las personas educadas están en posición de entender lo que se está perdiendo. El futuro del planeta nos concierne a todos y debemos hacer lo que podamos para protegerlo. Como les decía a los silvicultores y a las mujeres, no necesitáis un diploma para plantar un árbol"
—Wangari Muta Maathai – Unbowed, pp. 137.


No estaba preparada para saber que había ganado el Premio Nobel; me pregunto si alguien alguna vez lo está. La noticia me golpeó como un rayo. ¿Cómo debía manejarlo? ¿Cómo había sucedido? ¿Cómo habían encontrado a una persona como yo? Apenas podía creerlo. Estaba claro ahora porqué el embajador noruego había llamado. "Estoy siendo informada de que he ganado el Premio Nobel de la Paz", me dije a mi misma y a los que estaban a mi alrededor en el coche con una sonrisa, mientras separaba el celular de mi oreja y volvía a hablar con mis pasajeros. Sabían que no era una broma porque la felicidad estaba escrita por todo mi rostro. Pero al mismo tiempo, las lágrimas cayeron de mis ojos a mis mejillas mientras me volvía para verlos. Ellos, también, sonreían ahora, algunos aplaudiéndome y abrazándome tanto para confortarme como para felicitarme, dejando mis lágrimas caer en sus hombros y escondiendo la cara de mi equipo, los cuales sentían que no debían verme llorar. ¡Pero esas eran lágrimas de gran alegría y felicidad en un momento de extraordinaria emoción!"
—Wangari Muta Maathai – Unbowed, p. 291-292.


Para saber más sobre ella, podéis consultar  este este artículo: https://elpais.com/especiales/2018/mujeres-de-la-ciencia/wangari-maathai.html


¡Enhorabuena a todo el alumnado y profesorado implicado!


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